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Una de las fotos de Victor Surge del Slender-Man |
Como dijimos, la película no está mal, las actuaciones en general son justas, lo que se espera de una película de terror de bajo presupuesto, los efectos se guardan a cosas puntuales para ahorrar dinero y el trabajo del actor Javier Botet, quien da vida al Slender, es muy bueno como siempre. Se apuesta mucho al sonido, a generar ambiente y a dar un por qué a las cosas, lo que parece acertado.
Entonces, la película nos presenta a un grupo de amigas que una noche de jolgorio deciden "jugar" a invocar al Slender man, por supuesto las papas comenzarán a quemar casi al instante. Esta simpleza le da interés a la película, que no recae casi nada en jump-scares (por suerte) y juega más con la insinuación y con plantar la semilla de "no sé si es cierto o lo estoy imaginando por histeria colectiva". Además, en un punto se agregan más que interesantes comparaciones históricas al Slender lo que demuestra que al menos los guionistas tenían intenciones de darle un toque diferente al filme. Lamentablemente como es casi regla, cuando una película de terror intenta dar otra visión sobre un hecho o intenta jugar con las consecuencias de la histeria colectiva, casi seguro no se seguirá por ese lado. Slender Man no es la excepción y también se queda a medio camino y desaprovecha aspectos interesantes de su historia.

Por lo general, al menos las dos o tres actrices principales están bien y no molestan en ningún momento. La mayoría de los actores están decentes digamos, aunque por supuesto hay de esos otros, y hay de los muy malos también. Pero bueno, en general la película ronda las actrices principales por lo que la mayoría del tiempo usted estará cómodo en ese aspecto.
Concluyendo, la verdad me esperaba una muy mala película y me sorprendió gratamente. Slender Man defiende de buena manera su postura de querer ser más de terror psicológico y sin duda podrá pasar un momento interesante viendo esta película.