La historia se desenvuelve cuando Ben Mears (Lewis Pullman) vuelve a su pueblo natal Jerusalem's Lot en busca de inspiración para su trabajo como escritor y un "encontrarse a uno mismo". Extraños sucesos, desapariciones y muertes comienzan a inquietar al pueblo conjuntamente con la llegada de un nuevo anticuario y su socio, al que nunca se lo ha visto. Aquí ya estoy arreglano lo que sucede en la película y poniéndole un poco de color, la película se plantea mucho más simple.
Avanzando en la historia, poco a poco (no tanto en realidad) los difuntos vuelven a la vida como criaturas de la noche y todos en el pueblo se van transformando con los días en vampiros. Nuestro héroe el escritor, su interés romántico y sus amigos, la doctora y un maestro locales junto a un niño que es el mismo guión hecho ser humano, deberán tratar de detener al vampiro Barlow (Alexander Ward) para acabar de una vez por todas con el mal que acecha el pueblo.
Si bien la película es simple, diremos que las anteriores miniseries son mucho mejor, ni que hablar que la del 79 es una joya en comparación. Esta nueva versión tiene aspectos interesantes, un par de escenas y algún plus como buena fotografía y no mucho más. Las actuaciones son bastante mediocres salvo algún caso como el de Bill Camp (el maestro). Los efectos están muy bien y se juega con la iluminación por momentos de forma acertada.
En sí, la película se deja ver, no asusta en lo más mínimo pero tiene cosas buenas. Lo peor es que se nota no supieron desarrollar la acción y las casi 2 horas le quedaron cortas al director (también es cierto que evidentemente a la película le faltan grandes trozos). Por esto hay muchas cosas que se dejaron de lado, poco o nada desarrollo de personajes, cero apego por los protagonistas y, quizá lo más molesto para mi, de repente todos son expertos en vampiros y nadie duda en lo absoluto. Además, como se dan ciertas cosas en la película, hay acciones y momentos que pasan porque si, y personajes saben cosas porque si. El ejemplo más notorio es el niño, cuyos atributos mentales, físicos y su capacidad resolutiva y de liderazgo lo vuelven casi todopoderoso. La película cae en ponerle armadura de guión a ciertos personajes lo que recae en cero riesgo y baja notoriamente el interés como espectador. La gracia está en que los personajes corran riesgo y haya probabilidades de ser heridos o incluso morir, recuerde usted que hasta el personaje más capaz y rudo que le venga a la memoria en este momento alguna vez estuvo en riesgo. Este detalle no menor, parece ser por momentos olvidado en el cine moderno. Además, los actores no transmiten miedo, no parecen asustados en práticamente ningún momento lo que resulta raro y juega en contra al espectador.
Otro problema, ya un poco personal, es que no se identifica quién es quien. Cada vez que nombran a alguien que no está en escena, uno no sabe de quién se está hablando. Esto pasa mucho en películas de terror de bajo presupuesto en la que no se pueden pagar actores conocidos y se soluciona nombrado mucho a la gente en su cara o vistiendo siempre igual a cada personaje (por algo los Power Rangers tienen colores), esta Salem's Lot cae un poco en eso y salvo que digan Ben, no va a saber de quién se está hablando. Incluso el maestro, que debe ser el personaje más interesante, si no está en escena y lo nombran, no va a hacer la conexión. Por ejemplo, si dicen "llamen a Fulana que venga a ayudar" usted va a perder concentración en pensar de quién están hablando, en cambio si dijeran "llamen a la Dra. Fulana que venga a ayudar" todo se soluciona rápidamente. Esto pasa mucho y juega con el poco interés que ya genera la película.
En síntesis, la película tiene serios problemas pero se deja ver, no le va a sacar el sueño ni va a recordarla mucho pasado los días, pero para verla una vez está bien. Salem's Lot se puede ver en HBO MAX.
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