
Como se ve en la sinopsis, cinco personas quedan atrapadas en un ascensor y sí, una de ellas, no es lo que parece… y también sí, es esa persona que llegado el momento (ni bien aparece y dice su primer diálogo, sí sí, así de obvio) uno apuesta todas las fichas a que se las trae, y efectivamente se las trae.
Fuera de esta total obviedad la película va muy bien, con misterio y suspenso no de saber quién es el Diablo y tampoco tanto por qué están esas personas en esas circunstancias (ya lo adelantamos con la historia en off) sino que el misterio es saber qué ocurre a continuación. O sea, se sabe que la guadaña va cayendo pero está bien logrado el misterio y el suspenso de quién es el próximo y cómo será el desenlace de toda cuestión.

La historia trata de buena forma distintos miedos secundarios y básicos centrándose en el miedo a lo desconocido y al mismísimo Satanás, que también obra de forma misteriosa y no necesita aparecerse con cuernos y cola para estar ahí. También se tocan temas como el despecho, el rencor, la venganza, la redención y sobre todo la posibilidad de que algo o alguien está en perfecta posición observándonos. Una película a tener en cuenta, con su sencillez y como bobeando nos está mandando un mensaje bien definido.
Por eso diremos que la peli merece ser vista, no se asuste por el amigo Shyamalan que en esta cinta vuelve a lo que sabe hacer. Además es sólo el productor de su propia historia y anunciante como se ve en los títulos de apertura, y al parecer tendremos más de estas historias sencillas para una noche de lluvia. Esperaremos con todo el interés.
Salud por todos los involucrados.